Grado de dificultad: 2 (Se trata de un testimonio individual en la situación difícil que enfrentamos).

Columnista: Roberto

En todas partes, nos están imponiendo medidas de “aislamiento social” (AKA estamos en casa).

El egoísmo postmoderno, que pensábamos ser la normalidad, empezó a ser cuestionado (era como tiempo).

Video conseguido en el canal YouTube de la Universidad UChicago Medecine

Los YouTubers, blogueros y periodistas ya están acostumbrados a esta situación. Sus puestos de trabajo en casa están optimizados.

¿Cuál es la situación de los demás? Primer artículo de una serie sobre el uso de Internet en casa, en tiempo de coronavirus.

Un caso representativo

Recientemente, un familiar cercano me pidió ayuda con su laptop nuevo, porque debía trabajar en casa (un caso que apareció aquí la semana pasada).

Esta persona era de perfil “Dummy” (les recordamos que, en TMN, este término no es peyorativo).

Entendí rápidamente lo que le pasaba:

Había comprado un laptop “a un precio atractivo”, y este, por supuesto, no estaba actualizado.

La actualización a la última versión de Windows 10 duró toda la noche.

Adicionalmente, la habían engañado diciéndole que tenía instalado Microsoft Office, afirmación engañosa:

En nuevos PCs, es habitual que “regalen” una versión de prueba de este costoso paquete… Valida para solo un mes.

La historia terminó bien para esta principiante, aunque quedé de visitar su casa-oficina para verificar que su conexión a Internet estaba confiable.

Razón: su maquinita es de las que no disponen de un puerto Ethernet.

En el barrio residencial donde vive, todo el mundo tiene un “Access point” WIFI.

Si todos se ponen a trabajar en casa (debe ser el caso), la estabilidad de la conexión inalámbrica se vuelve deficiente.

Es posible que le toqué un par de mejoras a su máquina si quiere trabajar cómodamente.

Conexión a Internet – Capítulo preliminar

Menos sencillo de lo que parece

El tema es que “quedarnos en casa” puede parecer sencillo al inicio: “¡estamos en casa y ya!”.

Luego, empiezan a aparecer las dificultades:

  • Necesito comida y aseo,
  • Si me quedo en casa, me voy a aburrir si no hago nada. ¿Qué hago para ocuparme, entretenerme?
  • ¿Y mi trabajo? ¿Si dejo de trabajar, cómo voy a comprar todo lo que necesito?
  • ¿Será que puedo trabajar desde mi casa? ¿Es mi casa un lugar de trabajo aceptable?
  • ¿Aguanta mi conexión Internet para todo eso?

Nuestra conexión a Internet se volverá nuestro principal punto de contacto con el resto del universo.

Es donde nos damos cuenta de que nuestras casas no son tan inteligentes, y que no estamos en igualdad de situación frente a Internet.

Cuando aparecen los problemas, llegan en cascadas.

Primera pregunta: ¿es mi conexión a Internet suficiente?

Por supuesto, esta pregunta tiene como primera respuesta la noción de “brecha digital”.

Los barrios pobres no benefician de las mismas facilidades que los barrios ricos. Probablemente “la fibra no llega todavía” a estos hogares.

Por fortuna, en zona urbana, la velocidad sera suficiente, gracias a la competencia feroz entre los operadores de conexión.

En zona rural o apartada, la cuestión será más complicada.

Sin embargo, es posible que los eventos recientes, y el desarrollo del trabajo desde la casa, sirvan para mejorar esta situación.

Par evaluar la velocidad que necesitan, cuentan 4 Mb/s por Smart TV, y 10 Mb/s por computador.

Un hogar con dos televisores y dos computadores necesita del orden de 30 Mb/s para que el trabajo no sea afectado si todos los elementos están activos.

Uplink – Downlink

Podrán pensar que estoy exagerando. En el sentido “recepción de la señal” (Downlink), es, efectivamente, muy cómodo.

Desafortunadamente, las conexiones a Internet suelen ser “asimétricas”: el “Uplink” es mucho más modesto en términos de velocidad:

La velocidad en Uplink puede ser 10 veces inferior a la del Downlink (3 Mb/s en el caso anterior).

En “condiciones habituales” los usuarios no se dan cuenta de las malas condiciones que tienen en casa.

Lo van a percibir de manera más incómoda si toda la familia está conectada.

Cada uno tiene su smartphone, uno o dos se pondrán a mirar, en YouTube, estos conciertos “caseros” que improvisan las celebridades musicales.

Otros, tal vez, se conectarán a Spotify o Deezer. Otros van a mirar Netflix o Amazon Prime.

Y otros se pondrán a trabajar (teleconferencias y conexiones a la nube).

Es mucho tráfico. Si están en condiciones técnicas precarias (WiFi congestionado), ni siquiera dispondrán de las velocidades calculadas.

Ya que capté su atención, a partir del próximo artículo explicaré como todo se puede “optimizar” sin tener que rogar para que su operador revisé su contrato.

Aislamiento social e Internet (1)

Parte 2
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