Grado de dificultad: 2 (El presente artículo, que parte de una noticia, es necesariamente técnico). 

Columnista: Roberto 

El presente artículo es la primera parte de uno más largo. Además, tiene una razón de ser adicional a su contenido… Que revelaré al final. 

Una sorpresa periódica 

Ayer, estaba descargando la actualización de un juego, cuando me di cuenta de un fenómeno curioso: la velocidad de descarga parecía muy superior a la que debería tener normalmente. 

Intrigado, realice una prueba de verificación de velocidad estándar (https://www.speedtest.net/es). 

Efectivamente, la velocidad de mi conexión subió de 50 Mb/s (que me parecía ya muy cómoda) a 100 Mb/s.  

Superficialmente, es una agradable sorpresa: 100 Mb/s es una frontera fatídica: los “switch” de redes locales permitieron interconexiones a 100 Mb/s durante décadas. 

Es solo desde hace pocos años que los switches de última generación elevaron esta velocidad a 1000 Mb/s (o 1 Gb/s). 

La primera conexión (disrupción inicial) 

No es, sin embargo, la primera vez que experimento esta disrupción: la primera de todas fue al inicio de los años 90, cuando realice mi primera conexión a Internet. 

En aquella época, era un lujo reservado a los nerdos. Nadie más se sentía atraído por este modo de comunicación. La conexión por módem telefónico era frágil y lenta.  

Pero era una experiencia mágica, y nunca dejó de serlo, a pesar de la costumbre y de la comodidad creciente. 

La primera foto que apareció en mi pantalla, ilustrando un artículo, me dejó con la boca abierta. 

Segunda disrupción 

La incomoda rutina de conexión por módem duró hasta el presente siglo.  

Cuando aparecieron las primeras conexiones de banda ancha, como parte de la oferta de los operadores de cable, di, por supuesto, el paso. 

Internet se volvía una experiencia placentera: ¡Terminada, la angustia de la sincronización del módem! 

Además, su velocidad alcanzaba valores que solo conocía en ambiente corporativo: ¡El mismo Internet para mí solo! 

Esta nueva etapa, sin embargo, hizo nacer preocupaciones que no tenía antes. La velocidad crecía periódicamente, y había que contactar con el proveedor para actualizar el contrato de conexión. 

Con el tiempo, deje de poner atención a este contrato: la velocidad era satisfactoria (superior a mis necesidades) y las ampliaciones demasiado costosas… 

Llegamos a la tercera disrupción 

Por fortuna, el “modelo capitalista” se puso a funcionar (pocas veces funciona – por lo general, las empresas establecen un “consenso” en contra del usuario final) …  

En estos últimos años, milagrosamente, las conexiones empezaron a actualizarse “solas”. Aparentemente, la competencia feroz empezó a beneficiarnos. 

Una conexión a 10 Mb/s me sorprendió un día, ascendiendo a 20 Mb/s. Creí inicialmente que era un error, que aproveché en silencio (¡Qué descaro!).  

Cuando mi proveedor anunció triunfalmente el aumento de velocidad, sentí más alivio que alegría (me sentía en la ilegalidad. 

El año pasado, hubo otro salto, de 20 a 50 Mb/s ¡Cómodo! Con la aparición de las plataformas de streaming, se estaba volviendo necesario … Para ellos (es un argumento de valorización de una oferta frente a otra). 

Ayer, un año después (allí está la sorpresa: un año es un plazo muy corto), vino la nueva ampliación. 

Consecuencias de una evolución disruptiva 

100 Mbit/s, un límite antiguo se supera 

La última novedad trae más consecuencias que las etapas anteriores. Como buen nerdo, me puse a revisar que tan preparada estaba la red local que había armado. 

Soy de los nerdos que miran hacia el futuro en lugar de solo configurar una solución “económica” a corto plazo. 

Para las redes locales, hay dos criterios de dimensionamiento: 

  • Conectarse solo por WiFi, solución fácil para los perezosos, o cablear una red Ethernet. 
  • Satisfacerse de velocidades bajas (WiFi a 2,4 GHz o uso de switches 100 base T), o anticipar velocidades más altas (compartir archivos entre máquinas locales, conectarse a varias fuentes simultaneas de streaming). 

Son preguntas que solo se hacen los profesionales. Tienen relevancia, pero solo ellos son conscientes de eso. 

Tan pronto el sobrecosto se volvió aceptable, escalé “los switches” (porque ya eran más de uno) de 100 base T a 1000 Base T.  

Es donde aparece la frontera de los 100 Mb/s. 

Una disrupción técnica 

Hay detalles que, incluso, profesionales olvidan en el momento de diseñar una oferta para sus clientes.  

Tenemos un caso celebre, localmente.  

Un proveedor quiso proponer una solución FTTH (“Fiber To The Home” – fibra óptica hasta la casa). Cuando lo hizo, era una oferta disruptiva: ¡Ofrecían una velocidad de 150 Mb/s! 

Pero la embarraron: los encargados de la compra de los módems olvidaron precisar que la conexión prevista sería superior a 100 Mb/s. 

Los módems que se entregaron a los primeros clientes estaban equipado con un switch de tipo “100 base T”… que entregaba una velocidad máxima de 100 Mb/s. 

Algunos notaron que su computador no se beneficiaba de toda la velocidad de 150 Mb/s, y fue un mini escándalo. 

Es por eso que esta frontera es más que solo simbólica: implica un cambio de equipos. 

¿Qué cambia para una red local? 

Como se dijo más arriba, los switches (que reciben y distribuyen los flujos de datos en la red local) deben subir de rango (para que la suma de las velocidades pueda superar los 100 Mb/s).  

Después de 100 base T está la norma 1000 base T, cuyos equipos son muy habituales ahora (solo que la inmensa mayoría los desconoce). 

Pero el simple hecho de cambiar el switch tiene efectos colaterales: el tipo de conexión 1000 base T es diferente de 100 base T, y se detecta al nivel del switch 

Típicamente, el cableado Ethernet asociado con los switches 100 base T es de tipo UTP 5E, que puede (por sus características eléctricas) impedir la detección de una conexión “gigabit”. 

Para que la red funcione bien (con switches de bajo presupuesto), es necesario cambiar el cableado por uno de mejores características, UTP 6. 

El aumento de velocidad tiene un efecto más costoso sobre las redes de hogar: los “access points” convencionales no permiten aprovechar esta mejora.  

Es un tema que TMN trató de explicar en un artículo anterior: “WIFI e interferencias”. 

Para beneficiarse plenamente de la velocidad, se requiere más que solo activar una cobertura WIFI de nivel 5. Eso significa también que los elementos deban ser capaces de reconocerlo… 

Unas informaciones antes de continuar 

El presente artículo tiene una particularidad en su modo de redacción. Fue redactado y subido al sitio de TMN a través de una conexión puramente celular 

Paradójicamente, no aproveche la mejora de mi conexión fija. Hice un experimento para demostrar el efecto de la virtualización sobre el modo de trabajo de los blogueros. 

Estaba en zona rural, aunque con una cobertura celular aceptable, recordando así los tiempos antiguos donde conectarse a Internet era más “aventurero”. 

Punto de detalle adicional, el laptop que usé usaba un sistema operativo Linux, para mostrar que esta frontera desapareció (por lo menos para la parte escrita. Para la gestión de imágenes, siguen siendo más acrobático… para mí). 

Por eso, evité usar ilustraciones (tampoco me confié demasiado). 

Es una buena noticia, porque indica que la posibilidad de comunicarse a través de Internet se mejoró. 

Nota: ser un nerdo ayuda un poco… 

Nuestra proxima etapa nos llevara a examinar cual velocidad estamos realmente usando en una red local, y compartiendo una conexión a Internet.

Conexión a Internet

Parte 2