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Columnista: Roberto

Leer entre las líneas

2019, primer año relevante

Trato de tener un ojo puesto sobre la evolución de los vehículos eléctricos en Colombia.

No es tarea fácil porque estas informaciones son escasas en el país de Ecopetrol. Se necesita descifrarlas…

Se supone que el crecimiento en venta sobrepaso el 300% entre 2018 y 2019.

No es un resultado tan espectacular: refleja sobre todo la casi inexistencia de esta solución en Colombia hasta 2018.

Pongamos las cosas en perspectiva, leyendo este artículo en El Tiempo, en octubre de 2019:

Las ventas de los vehículos eléctricos aceleran a fondo

Tendrán dificultades en encontrar cifras utilizables en él. La única realmente identificable es “1674 unidades vendidas entre enero y septiembre de 2019”.

Una progresión no tan evidente

La cifra anterior sigue siendo difícil de interpretar: suelen llamar “vehículo eléctrico” tanto a un automóvil como a una motocicleta.

En Colombia, el total de automóviles eléctricos está alrededor de 3000 (estimación optimista).

Es una cifra es patéticamente baja (perdón por hacer de aguafiestas), aunque la progresión sea sintomática de una evolución.

  • Una primera razón es el precio elevado de estos automóviles, haciendo esta solución un lujo más que una inversión.
  • La segunda razón es la falta de variedad de la propuesta.

A título de comparación, encontré un artículo que presenta los automóviles disponibles en un país de Europa:

Voitures électriques : tous les modèles disponibles en France en 2020

  • La tercera es la “discreción” alrededor de la disponibilidad de estaciones de recarga. No hay cifras claras de cuantas son, ni de donde se pueden encontrar.

Es claro, que la recarga de vehículos no es, todavía, un negocio llamativo.

Es más asimilable a uno de estos servicios de lujo, como el “Valet Parking” o el transporte corporativo.

Señales de evolución

La recarga de vehículos se concreta (un poco)

Se ve una señal de que el tema de la recarga se vuelve relevante en la comunicación de las empresas electrificadoras.

Enel, que alardea de sus 50 puntos de recarga en Bogotá (¿Wow?), se posiciona proponiendo a los particulares un servicio de instalación de estación de recarga en casa.

Su mensaje es muy claro: “más del 90% de las cargas de un vehículo eléctrico se desarrollan en casa”.

Es lógico: en Colombia, el uso de los automóviles es casi exclusivamente urbano. En consecuencia, los usuarios prefieren disponer de su propia estación.

“Conversión a eléctrico”

Existe una posibilidad interesante, que podría ayudar a la evolución: dos empresas proponen convertir automóviles a eléctricos: EVCO y ECOVEHÍCULOS.

Sepan, sin embargo, que el resultado no será óptimo:

  • la transmisión seguirá siendo la de un vehículo de antigua generación (pérdidas varias por engranajes)
  • Es altamente recomendado optar por baterías de litio, más livianas (las baterías de plomo obligan a reforzar la suspensión).
  • Las baterías (que sean de plomo o de litio) ocupan mucho espacio, que tendrán que sacrificar (adelante y atrás).
  • La autonomía no sobrepasará 100 kilómetros en el mejor caso.

En consecuencia, el riesgo de decepción es alto. Es una opción que se asemeja la conversión a gas “GNV” (y es mucho más costosa).

Nuestra evolución empezó, pero no estamos todavía en la jugada.

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