Grado de dificultad: 1 (Hablemos claro, por favor. La edad no es un tema asustador).

Columnista: Roberto

Un editorial sarcástico, por uno de los fundadores de TMN.

La obsolescencia social

Adultos mayores y tercera edad

Muy recientemente, dos artículos en revistas anglosajonas me llamaron la atención:

En la Tele y la radio, oigo frecuentemente esta expresión que, se supone, atenúa el hecho que describe:

“Adultos mayores”

Los jóvenes que la usan juran que los viejitos que llaman así se comen el cuento del respeto. Sobre todo, cuando en una misma discusión ellos usaron otra expresión, igual de ridícula:

“Personas de la tercera edad”

Reconozcamos, sin embargo, que esta segunda es mucho más ofensiva, porque descalificadora. Significa lo mismo que “demasiado viejo” (aunque más diplomática).

¿“Demasiado viejo” para qué y para quién, y en virtud de cuál criterio? Esas son preguntas que no encuentran fácilmente respuestas.

Condena a muerte social

“Vejez digna”, otra muy elabora descripción, es aún más aterradora. Es la traducción de una norma social que solo se dice a voz baja:

Ser pensionado equivale a estar socialmente muerto.

En lo personal, sentí la noción de envejecimiento en dos momentos en mi vida:

A mis 27 años, me di cuenta de que “los 30” estaban a la vuelta. En aquel instante, comprendí que infancia, adolescencia y juventud quedaban todas, irremediablemente, atrás.

Mucho más tarde, a mis 64, terminó mi vinculación con la empresa bogotana de consultoría tecnológica que me contrataba.

Esta segunda vez fue más dura porque significaba dejar toda actividad profesional oficial. Lo sentí como una condena a muerte, socialmente (que es casi lo mismo).

Pasar al papayo

Alcancé y pasé estos dos hitos (los detalles son irrelevantes). Nunca sabré si fue con éxito, algo que no me quita el sueño.

En otros términos, nunca me hice la pregunta sobre la vejez. Localmente (#Colombia), me dicen las autoridades de la salud, estoy bien entrado en la tercera edad:

Envejecimiento y Vejez

De paso, agradezco a esta autoridad por usar palabras crudas en su título de articulo … Aunque “Vejez digna” suene a amenaza, como estos condenados a muertes que no saben cuándo pasaran al papayo.

La tercera edad es atrevida

Un vestigio de la civilización moderna

Tengo una gran fortuna: crecí en una época y un lugar donde la educación no era despreciada. Así que lo aproveché y me eduqué en muchos – perdón, en varios – matices de la civilización moderna.

En particular, me apasionaron las disciplinas científicas y tecnológicas (ingeniería electrónica), y la literatura.

Hoy, me siento afortunado en comparación con lo que viven las nuevas generaciones de la era postmoderna. Demasiados de ellos consideran la tecnología en cuerpo ajeno (tener un smartphone no incluye conocimiento tecnológico …)

¡Qué envidia!

Para que sea bien claro, cuando veo a alguien de estas nuevas generaciones, lo que siento es envidia. Físicamente, tengo plena consciencia de mis limitaciones.

Y hay algo que percibo en sus ojos cuando me miran: miedo. Es la idea de, un día, verse físicamente disminuidos o de no estar intelectualmente a la altura cuando les toque.

Es la misma idea que todos los viejitos de ahora tuvieron a su edad, y son las mismas preguntas.

¿En cuanto a la muerte? Es un tema sin gran interés: pudo haber pasado muchas veces, es una fortuna todavía estar acá.

Cuando uno se siente más atrevido

Saber que el final está más cerca e inexorable es, más bien, liberador.

Uno se siente más atrevido … Para, por ejemplo, lanzarse en una actividad de blog cuando ser influenciador en redes sociales parece (mucho) más fácil.

¿Lo es, en realidad? Parece que TMN es más influyente de lo que parece (a falta de ser lucrativo).

Así que olvidaremos esta ridícula preocupación por algo que no podemos parar. Interesémonos en quién nos lee.

Un proverbio francés dice:

Dis-moi qui tu fréquentes, je te dirai qui tu es.

Se traduce por: “Dígame con quién andas, te diré quién eres”.

Ustedes, lectores, ¿con quienes andan, aquí?

Nota: “Con viejitos” es una mala respuesta (aunque añadirle “rebeldes” sea un poco más acertado).