Grado de dificultad: 1 (Es un problema, pero no de todo el sector).

Columnista: Roberto

Reconocer la existencia de un problema es el primer paso hacia su corrección.

En el caso de la evolución del cinema, es difícil adivinar una solución. Sin embargo, uno se puede acordar que Netflix era, inicialmente, una empresa que vendía DVD’s…

Con el presente artículo, describiré lo que pienso es el problema que enfrenta el gremio audiovisual.

Los sacrificados audiovisuales

Reacciones diferentes a un problema común

En un artículo anterior, analizaba un curioso correo proveniente de Cinemark:

La neolengua no salvara a Cinemark

Cinemark anunciaba (a los que no lo sabían) que estaba en serios problemas por culpa de la pandemia.

Lo que no dijeron es que no todo el cinema está en problemas: son esencialmente las salas.

Un ejemplo representativo de la situación es el acto simbólico que protagonizó un dueño de sala en Francia:

Este año, la poderosa sociedad Disney decidió que su película “Mulan” no saldría en salas. Efectivamente, salió directamente en su plataforma Disney Plus.

La reacción de Gérard Lemoine (eses es su nombre) fue espectacular (ver a continuación).

Su mensaje era idéntico al de Cinemark… Expresado de manera más clara, tal vez…

“Los negocios son los negocios”

Disney y Universal ya han decidido “romper la cadena”, o, más exactamente recortarla. Las demás grandes casas de producción (Warner, Sony) podrían hacerlo también.

Para todos ellos, el problema es sencillo: los clientes finales siguen mirando películas, pero no van más al cine. La solución es ir adonde están sus clientes, en sus casas.

“Los negocios son los negocios” …

Efectivamente, el sector audiovisual es una cadena. En un extremo están los productores, en el otro el consumidor. Entre los dos, está (¿o estaba?) “la distribución”:

  • Promoción de las obras,
  • Venta de las copias,
  • Distribución a las salas o franquicias de salas.
  • “Explotación” en salas (venta de boletas al usuario final).

La crisis no es de todo el Cinema

Una larga tradición había creado una especie de “ecosistema”. Pero la pretensión según la cual un ecosistema se autorregula es un mito.

Un ecosistema es un equilibrio que existe hasta que se rompa por alguna razón.

En el caso del cinema, la pandemia solo aceleró una evolución ya en camino, y de origen tecnológico.

Esta evolución llegó por sus dos extremos:

  • De un lado, la digitalización de los medios, consecuencia directa de Internet. Revolucionó el proceso de creación: las operaciones de edición se pueden hacer con un simple computador.
  • La mutación de los televisores desde el (pequeño) tubo catódico hacia las (grandes) pantallas LED. La simbiótica inclusión de un computador en los Smart TV los transformó en competencia de las salas de cinema.

Entre los dos, Internet se impuso como el canal de transmisión obligatorio. Una vez superadas estas etapas, la evolución fue muy rápida.

Es una situación a la cual la distribución cinematográfica simplemente no se adaptó.

¿Pereza, codicia? Muy probablemente, es una mezcla de ambas. La pandemia fue el equivalente de un meteorito gigante que colisionó con el planeta cinema.

Nota: los canales de televisión tradicionales tampoco se adaptaron. Pero la pereza de los televidentes los salva. No por mucho tiempo.

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